Barcelona, ciudad de vanguardias, que siempre inventa y se re-inventa a si misma, día trás otro, confeccionándose encima un nuevo vestido, hecho de retales catalanes, españoles, chinos, árabes, marcando las tendencias de la próxima temporada: arte, arquitectura, cocina, música, política, en definitiva, cultura.
En Barcelona pasean turistas de todo el mundo, encantados por esa atmósfera tan especial, que, mires donde mires, tropiezas con algo que no te esperabas. Son los mismos, que además de su corazón, a menudo dejan en la ciudad la cartera, afectados por los robos de las Ramblas y del barrio gótico.
A disfrutar entonces, con un ojo a la Pedrera y la bolsa bien cerrada, aprovechando de las muchas ocasiones que ofrece Barcelona, para pasear en la Barceloneta tomando un café solo frente al Mediterráneo, olvidandose del Maremagnum, centro de ocio postizo, o bien subir hacia las montañas, y desde lo alto mirar el corte de la Diagonal, sentados en la ola de azulejos colorados del Parc Güell.
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